Dos hermanas Oblatas orando ante la imagen de la Virgen María

Capítulo 1975

Nosotras tenemos como fuente un pasado rico de Vida. Él se concretiza hoy lleno de esperanza y se abre hacia un futuro que nos recuerda nuestra fidelidad creadora.



Identitad de la religiosas
de la Congregación de las Oblatas de Betania


« Nosotras estamos llamadas a una plenitud de vida, como PERSONAS »

Dios quíere que el hombre alcance su plenitud. Creadas a su Imagen, fuimos llamadas para vivir según nuestra personalidas unificada en Jesucristo y de acuerdo a nuestro proyecto de vida en la Congregación de la Oblatas de Betania.



« CRISTIANAS: Hijas del Padre, discipulas de Jesús e hijas de la Iglesia »

Dios es Vida: Luz y Amor. Así pues, siendo el amor difusivo de por sí, el Padre Bondadoso dió al mundo su Hijo único quien nos comúnica su vida. Habiendo recibido en el bautismo el espíritu de adopción de hijos, pudiendo ahora llamar a Dios “Padre”, llegamos a ser, gracias al espíritu de Jesús, adoradoras tal como las busca el Padre.

Consagradas por el bautismo y la confirmación, incorporadas a Cristo y a la Iglesia, estamos capacitadas para rendir a Dios, por el unico Mediador, el culto que le es agradable tomando parte de la ofrenda eucarística y ofreciendonos con El como hostia viva y santa. De esta forma contribuimos activamente en el edificación del Cuerpo de Cristo.

Como todo los cristianos, siendo atraídas, por la Persona misma de Jesús, fuimos llamadas como ellos para responder a su amor por una oblación total y definitiva en la cual todo nuestro ser florece plenamente en une vida muy similar a la de Jesucristo Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte.



« RELIGIOSAS »

En el corazón de la Iglesia, estamos reunidas por Jesucristo.

Cada una se une a El para seguirlo más de cerca según el Evangelio. Bajo el soplo del Espíritu, caminamos en la esperanza y confianza, viviendo fraternalmente en comunidad, pobres, castas y obedientes.



« OBLATAS DE BETANIA »

Al ejemplo del Sobrano Sacerdota ofreciéndose al Padre en sacrificio de agreable olor, nos comprometemos en la viá del amor por el don de nosotras mismas para el Sacerdocio.

Es así como vivimos el carisma partícular confiado por Dios al Padre Eugenio Prévost, con tal que la Eucaristía sea verdaderamente el centro de toda nuestra existencia.



« adoradoras »

El culto que se rinde al Padre por Jesús Sacerdote y Víctima sume sus raíces en la misma profundidad de Dios Hombre y de la misión de salvación que ha venido a cumplir.

La Eucaristía, memorial de la Pasión y Resurrección del Señor, perpetúa, hace presente y aplica el acto salvador de Cristo.

Participando con fervor al Sacrificio Eucarístico y sacando de la adoración que lo prolonga el dinamismo necessario para nuestro apostolado, creemos que esta plegaria cotidiana ante el Santísimo Sacramento expuesto es para el mundo un signo del absoluto de Dios y una fuente brotadora, aunque misteriosa, de fecundidad espiritual para la Iglesia.



« al servicio de los Sacerdotes »

Para que los Sacerdotes se encuentren felices en su estado y puedan cumplir su ministerio con éxito, participamos de sus alegrías, sus preocupaciones y procuramos ayudarles por nuestra vida de oración y nuestras acciones diversas en las obras sacerdotales reconocidas por las autoridades de la Congregación.

Así realizamos un servicio eminentemente eclesial pues les Sacerdotes son ministros de la palabra de Dios, de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, y jefes del Pueblo de Dios.

En Jesús Sacerdote en el Santísimo Sacramento y en sus Sacerdotes, reunimos a todos nuestros hermanos.



« testigos de Jesús resucitado »

Toda verdadera vida surge de la muerte aceptada. Morimos con Cristo para vivir con El.

Abiertas a la acción de Jesús Salvador, dispuestas a su benévola voluntad y entregadas a su Amor para que los Sacerdotes sean santos, estamos asociadas a sus sufrimientos para estar con El en la gloria.

Permitir à Jesús, en lo concreto de cada día, que reviva en nosatras plenamente la Pascua Redentora, es completar a plenitud en nuestra carne lo que falta a la Pasión de Cristo por el Cuerpo que es la Iglesia.



« viviendo en comunídad »

La Eucaristía, sacramento des amor, signo de la unidad, vínculo de la caridad reune la comunidad en la unidad de un mismo Espíritu.

La mirada de fe y de amor dirigida hacia Jesús nuestro Pan de vida, nos lleva a descubrir y a amar Su Rostro en cada una de las hermanas que Diós nos a dado.

Habiendo recibido una misma gracia de vocación, nos comprometemos a llevar une vida fraternal en comunídad de tal manera que se intensifique la unión de los espíritus y de los corazones. Como hermanas, queremos sostenernos ayudarnos mutuamente en la vida de fe, oración y servicio.

Así, crecemos unidamente en la caridad para dar testimonio que Diós es Amor.



« en pobreza »

En la Eucaristía, Jesús permanece tal como Es: el Hijo colmado del Padre, Verbo Encarnado, que viene a hacer participar a los hombres su alegría filial de no poseer nada por El mismo y de recibir todo des Padre.

Por amor hacia Jesús y como El, escogemos libremente vivir la beatitud de los pobres, juntas y personalmente. La profesion de la pobreza evangelica nos conduce a compartir todo, y vivir en moderación completa, en el trabajo y la plena dependencia en el uso y disposición de los bienes.

Bajo el soplo des Espíritu de amor y una confianza absoluta en Jesús, queremos igualmente vivir libres frente a todos los apoyos creados, con sencillez acogedora y la feliz acción de gracias de los hijos del Padre Bondadoso.



« obediencia »

El sublime gesto de obediencia de Jesús hacia el Padre sin cesar se renueva a nuestro recurdo en el Misterio Eucarístico. Hacer la voluntad del padre a quiem ama: tal es el sentido de la vida de Jesús.

A su ejemplo, nuestra obediencia consiste en la completa entrega a Dios de nostra voluntad sometiéndonos a las autoridades legítimas. Queremos llevar una miranda de Fe sobre la Iglesia, las Escrituras, la comunidad, las superioras, los deberes, los acontecimientos, todas realidades que suelen expresarnos la voluntad de Dios, con tal que les ratifique nuestras superioras quienes ocupan su lugar y nos invitan a decir: SI, PADRE. Habiéndonos entregado totalmente en la fe a Cristo, lo dejamos obrar con toda libertad para drigir nuestra vida sabiendo que la obediencia religiosa auténtica conduce à la madurez personal haciendo crecer en nosotras la libertad de hijos de Dios.


En el mes de octubre de 1968, 
las hermanas Oblatas en las planicies del Oeste



« y castidad consagrada »

El gesto único de Jesús consegrándose a su Padre y entregándose a los hombres que amó hasta el final nos incita a vivir plenamente el espíritu sacerdotal de nostro bautismo: testigos del Amos en la castidad consegrada a Dios.

Este don puro del Espíritu da libertad al corazón para que arda de amor por Dios y todos los hombres..

Sostenidos por la comunidad fraternal que favoriza la expansión de este don, buscamos con fidelidad un amor superior para dar testimonio del encuentro del Señor en los otros con una caridad sin límites ni fronteras: signo de la presencia del Señor Resucitado.

Despertando nuestros corazones a un amor preferencial hacia Jesús, la castidad vivida por Dios en vista de su reino, sinboliza la unión maravillosa de Cristo con la Iglesia, su Esposa: El la amó tanto para que viva eternamente!



« Para que sea manifestado el poder de la presencia sacerdotal en la Iglesia »

Jesús Sacerdote en el Santísimo Sacramento es el objeto de un culto particular en la Congregación. Existimos para Jesús en sus Sacerdotes a fin que estén de acuerdo al Divin Maestro. Que por la gracia de Dios y la intercesion de María, el sacerdote llegue a ser mas santo, Jesús es glorificado en su Sacerdocio y por consiguiente estamos felices.

En la fe vivimos con la firme seguridada que, desde ahora, participamos, mientras se acerca el día glorioso, de la verdadera vida de Jesús, Mediador único y sin pecado.

A quien nos ama, nos liberó de nuestros pecados por su sangre, hizo de nosotros un reino, de sacerdotes para Dios su Padre, a El gloria y honor por los siglos de los siglos. Amen.

*Texto votado en el Capítulo General de 1975

Módulo gráfico de puntos decorativos
En el tiempo de la guerra, el padre Prévost 
            en presencia de un oficial militar
  La paz en la entrega • No tengan nunca nada que decir respecto a las contrariedades, las dificultades o el aburrimiento por más grande que estos sean. Siempre que Jesús esté contento, eso es suficiente y eso debe darnos alegría.  
Extracto del Consejo espiritual n° 7
Estatua de la Virgen del pequeño dedo apuntando hacia 
        el Niño Jesús coronado y sosteniendo la santa Hostia
A propósito de la Virgen del pequeño dedo
"Sosteniendo al Niño Jesús, y mostrándonoslo tan elocuentemente con el dedo, ella está como la Virgen Padre en su ministerio de oblación."
Père Eugène Prévost