Foto enmarcada del padre Eugenio 
Prévost cerca a una corona de flores

Congregación: Identificación visual

El logo COB

La letra "C" de "Congregación", representa el aspecto comunitario y fraternal.

logo de las Oblatas de Betania

La letra "C" envuelve la "O" de "Oblatas". El vínculo comunitario tiene un lugar central en la vida de una Oblata.

logo de las Oblatas de Betania

La cruz, símbolo cristiano, representa a Jesús, Padre eterno y Víctima.

logo de las Oblatas de Betania

La letra "O" incluye a la Hostia, centro y hogar (además del aspecto comunitario) de la vida de las hermanas Oblatas.

logo de las Oblatas de Betania

Se reconoce al mismo tiempo la Comunidad reunida alrededor de la Hostia y la Comunidad alrededor de la vida oblata o de la hermana Oblata.

logo de las Oblatas de Betania

Finalmente, la letra "B" de Betania.

logo de las Oblatas de Betania

El color azul rey indica el carácter mariano y femenino de la Comunidad.

logo de las Oblatas de Betania


Blasón de la Congregación

El blasón de la Congregación se lee así: Sobre campo azul, arriva, se destaca el cáliz de oro, coronado con une hostia radiante de plata; en la parte inferior, sobre campo en rojo, el pelícano plateado con sus dos pequeñuelos. Y rodeando el blasón, dos cintas con las palabras: Congregatio Oblatarum a Bethania – Laudetur Jesus Sacerdos.

Emblemas de la Congregación de las Oblatas de Betania

Sencillo en su presentación, nuestro blasón destaca admirablemente les dos aspectos de nuestra vida religiosa: la adoración del Santísimo Sacramento y el servicio a los sacerdotes.

Ubicado a la cabesa del blasón, el cáliz rematado con une hostia da la primacía a la vida de oración por encima des apostolado. La copa, de corte romano, nos recuerda la adhesión à la Santa Sede de Pedro. El cáliz de oro representa a Jesús, el Sacerdote lleno de caridad: “Dios es caridad” (1 Jn 4, 8). El cáliz de oro coronado con una hostia de plata radiante es el símbolo de la adoración.

Lo que es ubicado en la parte inferior está en dependencia de la parte superior.




Vitral con la figura de un pelícano alimentando a sus crías
El pelícano, símbolo eucarístico

Según la leyenda, el pelícano, no habiendo encontrado nada, se rasga el pecho para alimentar a sus pequeñuelos. Esto es la imagen de Jesús que da su vida
por sus amigos.

El pelícano de plata es el símbolo del apostolado. Según la leyenda, el pelícano, no habiendo encontrado nada, se rasga el pecho para alimentar a sus pequeñuelos. Esto es la imagen de Jesús que da su vida por sus amigos. Así también, la religiosa Oblata de Betania debe dar su vida por los sacerdotes.

El pelícano está representado en su forma más salvaje. El nido, de aspecto rudo, semeja a una corona de espinas e sugiere el estado de victima. Las tres gotas de sangre sobre el pecho del pelícano representan el amor que impulsa a dar su vida. La leyenda del pelícano, clásica en la literatura, es utilizada frecuentemente en la imaginería religiosa y se encuentra aplicada a Jesús Eucaristía en esta estrofa del Adoro Te compuesta por Santo Tomás de Aquino:

  Señor Jesús, pelícano lleno de amor purifica mi impureza con tu Sangre, de la cual una gota salvar puede al universo de todos sus pecados.  

Los colores tienen también su significado. Nuestro blasón presenta los mismos colores que tiene la bandera de la ciudad de París, y sugieren que nuestra primera casa fue fundada en esta ciudad. El oro significa gloria, grandeza y caridad. La plata significa pureza, fe y constancia. El azul es signo de serenidad, de religión y de culto a la Virgen María. El rojo simboliza el amor, el ardor y la caridad hacia los sacerdotes.





Imagen conceptual de flores iluminadas por el sol
  Confianza • Lo importante es conocer quién los guía: ¡Jesús! y poner únicamente en Él toda su confianza. Qué su felicidad sea de saberse
en Él y de saberlo en ustedes.  
Extracto del Consejo espiritual n° 6
Iglesia de San Jerónimo de Terrebonne
Llegada al mundo
Es en San Jerónimo de Terrebonne, el 24 de agosto de 1860, que Eugenio Prévost abrió los ojos para este mundo en el cual no tardará en proclamar el Nombre de Jesús. Su padre, Julio Eduardo Prévost, es médico y ocupa, en el poblado de entonces, un lugar no solamente honorable, sino particularmente eficaz. Dios traza el camino, Sr Michelle Garceau