Foto de archivos: Castillo de La Beuvrière

Pagina de historia
Claude Auger

La primera iglesia de San Jerónimo

Frente a la Catedral de San Jerónimo se encuentra una plaza llamada Parque Labelle. Este nombre recuerda al célebre Antonio Labelle (1833-1891), párroco de San Jerónimo de 1867 hasta su muerte. El párroco Labelle era un amigo de la familia Prévost y ayudó al joven Eugenio a discernir su vocación como sacerdote y como religioso. En este mismo parque se edificó la primera iglesia de San Jerónimo. Los primeros colonos habían llegado allí hacia 1820. Una capilla provisoria fue construida por ellos en 1821. Al inicio, la misión dependía de Santa Ana de las Planicies y en 1837 San Jerónimo fue nombrada parroquia; dos años más tarde, la primera iglesia era inaugurada.



Fotografía del interior de la primera iglesia de San Jerónimo inaugurada en 1839
Interior de la primera iglesia, tal como la conoció el padre Prévost.



La primera iglesia fue demolida en 1902 luego de la construcción de la nueva iglesia, hoy Catedral. Algunos elementos decorativos de la primera iglesia son conservados en la Catedral e integrados a la exposición consagrada al párroco Labelle: la pintura del santuario, que representa a la Sagrada Familia así como un par de ángeles adoradores. También es posible apreciar una maqueta de la capilla de 1821 y otra de la primera iglesia. Fotografías antiguas permiten visualizar el exterior y el interior de la iglesia de 1839. La capilla lateral de izquierda de la Catedral, llamada capilla del agradecimiento, fue erigida en 1981 para agradecer a la Virgen por haber protegido la Catedral de un incendio que se había propagado. Allí se instaló el altar mayor de la iglesia antigua que afortunadamente había sido conservado.

En el parque se encuentra, desde 1924, el monumento al párroco Labelle. Además, podrán encontrar una placa histórica que recuerda la presencia de la iglesia y del convento de las Hermanas de Santa Ana (1864-1905), así como un panel de interpretación sobre estos edificios religiosos hoy desaparecidos (iglesia, convento, presbiterio) que formaron en aquella época el corazón del poblado de San Jerónimo.



Fotografía del altar mayor de la capilla del agradecimiento en la catedral de San Jerónimo
El altar mayor de la primera iglesia, instalado en la capilla
del agradecimiento de la catedral de San Jerónimo.

Fue en esta iglesia que Eugenio Prévost recibió el bautismo el 25 de agosto de 1860, al siguiente día de su nacimiento. Junto con toda su familia, él asistía a la celebración dominical. A partir de los seis años comenzó a servir en la misa. Allí mismo, él recibió su primera comunión (1869) y su confirmación (1874). Fue ante el antiguo altar mayor que tuvo lugar un evento que iría a marcar al joven Eugenio Prévost: “Un día, yo servía en la misa. El sacerdote había tomado algunas hostias que se le cayeron. Todas las hostias rodaron por el suelo. El sacerdote las recogió, pero hubo una que él no vio y quedó en el suelo. De repente, yo la vi en medio del coro y fui a buscarla, tomé la santa hostia y me dirigí muy contento a llevársela al sacerdote. En el camino, todos los que me vieron me susurraban y decían que no la tocara. Eso me intimidó mucho y como ya había llegado a las gradas del altar, la coloqué ahí en el suelo. Pero la había cargado desde el coro hasta los escalones del altar. Siempre tuve el sentimiento que aquello me daría mucha felicidad” (Notas sobre nuestro Venerado Padre Fundador, transcritas en febrero 1942 por la madre Teresa de Jesús, Marie Dufresne, Oblata de Betania)


La catedral de san Jerónimo

La primera iglesia parroquial de San Jerónimo (ver número anterior) rápidamente quedó muy pequeña, la administración de la iglesia decide entonces construir otra. La nueva iglesia se localiza hasta nuestros días en el centro de la ciudad, fue construida entre 1897 y 1900 en el estilo romano-bizantino popular en aquella época. La iglesia fue modificada entre 1923 y 1925 (trabajos en el campanario y en los cielos rasos). Los vitrales que ilustran escenas evangélicas son obra de Delphis-Adolphe Beaulieu (1849-1928), pintor de Montreal. A él se le deben notoriamente los vitrales del santuario del Santísimo Sacramento (1901) y de la capilla de Nuestra Señora de Bonsecours (1906) en Montreal. Notemos que el santuario del Santísimo Sacramento era la iglesia del monasterio fundado en 1890 por el padre Prévost, cuando todavía él hacía parte de la congregación de los Padres del Santísimo Sacramento.


Fotografía de la fachada de la catedral de San Jerónimo
Fachada de la catedral de San Jerónimo.

Durante sus viajes a San Jerónimo para visitar a su familia, el padre Eugenio Prévost visitó muchas veces esta iglesia. Allí, el oró el domingo 2 de septiembre de 1934 durante la solemne misa con la que se celebró el centenario de San Jerónimo. Para aquella ocasión, el púlpito de la primera iglesia había sido trasladado. Dos años más tarde, el domingo 11 de julio de 1937, él presidió la misa solemne que celebraba sus 50 años de ordenación presbiteral.


Fotografía del interior de la catedral de San Jerónimo
Interior de la catedral de San Jerónimo.

La iglesia se convirtió en la catedral de la nueva diócesis de San Jerónimo, erigida el 23 de junio de 1951, cinco años después de la muerte del padre Prévost. Dos años más tarde, su nuevo estatus implicó trabajos de mantenimiento del santuario y de decoración de los muros y de la bóveda; otras modificaciones fueron llevadas a acabo a inicio de los años 1960, luego del Concilio Vaticano II. Magnífica iglesia, la catedral alberga igualmente dos espacios museales, uno consagrado al Cura Antonio Labelle y el otro, al padre Eugenio Prévost.

El espacio museal del padre Eugenio Prévost fue inaugurado el 1 de agosto de 2016, à l’article sur l’inauguration, date du 28 avril 2017], día del aniversario número 70 de su muerte. La exposición es el fruto de una colaboración entre las Oblatas de Betania y la Sociedad de historia de la Riviere-du-Nord, con la colaboración de la Fraternidad Sacerdotal y la parroquia de San Jerónimo, que aceptó acoger dentro de la catedral este espacio museal. El lugar de memoria presenta algunos documentos de archivo, así como objetos religiosos y de la vida cotidiana del padre Eugenio Prévost. Además, en la sacristía de la catedral, se puede ver el altar que proviene del oratorio del Santo Rostro, capilla privada de la familia Prévost que había sido llevado más tarde a Point-du-Lac. La catedral está abierta todos los días, excepto los días feriados. Es posible agendar una visita guiada reservando al menos con 10 días de anticipación (informaciones : www.paroissestj.ca/visites/).


Fotografía del espacio museal consagrado al padre Eugenio Prévost e inaugurado el 1° de agosto de 2016.
En la catedral de San Jerónimo, el espacio museal del padre Eugenio Prévost inaugurado en 2016.

La librería-imprenta de J.E. Prévost

¡Nuestra visita al San Jerónimo de la época del padre Eugenio Prévost continúa… casi en el mismo sitio! Frente a la catedral se encuentra el parque Labelle, lugar de la primera iglesia. Al sur de la plaza se ubicaba el moderno edificio de la Caja popular de San Jerónimo. En este lugar, se erigía un edificio comercial, propiedad del más joven hijo de la familia Prévost, Jules-Édouard (1871-1943).


Fotografía que data de 1910 y que muestra el edificio comprado por Jules-Édouard Prévost para albergar las instalaciones del periódico, la librería y la imprenta
En esta foto de 1910, el edificio comprado por Jules-Édouard Prévost para albergar los locales del periódico, de la librería y de la imprenta.

Durante los primeros treinta años de existencia de Canadá, el partido conservador dominó la escena política. Pero en 1896, la elección de Wilfrid Laurier como primer ministro de Canadá animó a los seguidores del partido liberal. El padre, los tíos, los hermanos y los primos del padre Prévost eran todos liberales, herederos de una tradición patriótica muy presente en la región de las Laurentides. En 1897, Wilfrid Gascon (1870-1963), institutor, y Henri Prévost (1862-1916), hermano de Eugenio, se asociaron para fundar un periódico semanal que representaba al partido liberal, El futuro del Norte. El año siguiente, Jules-Édouard se convirtió en su director. Este mismo año, él compró un predio cerca a la iglesia sobre la calle que entonces llevaba el nombre de Santa Julia y allí instaló, además de las oficinas del periódico, una librería y una imprenta. Bajo su dirección, el periódico se convertiría en el principal órgano de la prensa de la región, cubriendo las noticias locales, pero también nacionales e internacionales.


Fotografía del moderno edificio de la Caja popular de San Jerónimo. En este lugar se encontraba antiguamente un inmueble comercial, propiedad del más joven de los hijos de la familia Prévost, Jules-Édouard
El edificio, demolido, cedió lugar a la Caja popular de San Jerónimo.

Claude-Henri Grignon (Un hombre y su pecado), el hermano Marie-Victorin y Louis Dantin colaboraban en el periódico de forma regular. Este último, seudónimo de Eugenio Seers (1865-1945), había sido religioso del Santísimo Sacramento antes de consagrarse a la literatura; él fue el primer editor de Émile Nelligan. La librería ofrecía artículos de fantasía, artículos de oficina, libros y objetos de devoción. La imprenta se especializaba en impresiones comerciales de todo tipo: catálogos, tarjetas de presentación, menús, entre otros. En 1929, Jules-Édouard vendió el periódico a dos periodistas Lucien y Jean Parent; el año siguiente, él fue nombrado en el Senado canadiense. El periódico El futuro del Norte fue publicado hasta 1969.

Antes de convertirse en periodista y político, Jules-Édouard Prévost había pasado algunos meses como novato con los Padres del Santísimo Sacramento, siguiendo el ejemplo de su hermano Eugenio. Jules-Édouard se casó en 1912 con Hermine Smith (1892-1986); tuvieron una familia de ocho hijos. Ambos fueron valiosos confidentes para el padre Prévost, y Jules-Édouard lo ayudó de muchas maneras, convirtiéndose para todos los efectos en el representante legal de Eugenio en Canadá, e incluso algunas veces en Francia.

La bella casa con torre que se erige en la esquina de la plaza fue construida por Wilfrid Prévost (1832-1898), abogado, político y tío de Eugenio. Su hijo Jean (1870-1915), también abogado y diputado, la heredó. Hoy, la casa pertenece a la ciudad de San Jerónimo. Los primos Jean y Jules-Édouard hijo colaboraron juntos en El futuro del Norte, y los dos representaron al condado de Terrebonne bajo las astas liberales, Jean en el gobierno provincial (1900-1915) y Jules-Édouard en el gobierno federal (1917-1930). Una deferencia de perspectiva alejaría a estos dos hombres entre 1910 y 1915, año del deceso prematuro de Jean Prévost luego de haber sufrido un cáncer


El cementerio de San Jerónimo

Nuestra última visita a San Jerónimo nos conduce a los límites de la ciudad con el fin de visitar el lugar en donde reposan la mayor parte de los miembros de la familia del padre Eugenio Prévost; es decir, al cementerio parroquial. El primer cementerio estaba situado detrás de la primera iglesia, en frente de la actual catedral. Este cementerio funcionó por más de 40 años, desde 1837 hasta 1878. Los padres del padre Eugenio Prévost, el doctor Jules-Édouard (1828-1903) y su esposa Edwidge (1829-1906), hicieron enterrar allí a sus tres hijos, muertos muy jóvenes: Clarisse (nacida y muerta en enero de 1854), Azilda (1850-1865) y Rene (1867-1868). La madre de Edwidge, Edwidge Coyteux (1803-1866), también fue inhumada allí.


Fotografía del monumento funerario de la familia de Jules Prévost, monumento ubicado frente al de su hijo Henri que podemos ver al fondo.
El monumento de la familia del doctor Jules-Édouard Prévost; atrás, aquel de su hijo Henri.

Sabemos de memoria que los abuelos paternos del padre Prévost, el herrero y comerciante Guillermo Prévost (1787-1850) y María Josefa Quévillon (1787-1875), fueron inhumados en Santa Ana de las Planicies; su abuelo materno, Leandro Prévost (1805-1843), fue enterrado en Terrebone, en donde había sido notario.

En 1878, la fábrica de San Jerónimo decidió comprar una parte de la tierra 468, perteneciente al comerciante William Henry Scott, con el fin de transferir allí el cementerio parroquial. Los cuerpos fueron entonces desplazados del antiguo cementerio hacia el nuevo, incluyendo aquellos de los tres pequeños hermanos y de la abuela de Prévost. Estas cuatro personas son las primeras a ser enterradas en el gran lote comprado por el doctor Prévost, situado en la parte nororiental del cementerio. Un hermano y hermana del padre Prévost que murieron cuando tenían alrededor de 30 años, habrían sido inhumados allí antes que sus abuelos: Julio Guillermo (1857-1893) y María Virginia (1865-1895). Otros seis de sus hermanos y hermanas reposarían allí eventualmente: Paulo Emilio (1864-1908), Oscar (1858-1910), Leandro Coyteux (1852-1913), Berta (1868-1926), Jules-Édouard (1871-1943) y Eugenio (1870-1945). Dos cuñadas y al menos ocho sobrinos y sobrinas del padre Prévost fueron también enterrados en este gran lote familiar. Otro hermano del padre Prévost, Henri (1862-1916) fue enterrado en el lote vecino con su primera esposa y algunos de sus hijos.


Fotografía de las inscripciones que aparecen en la parte frontal del monumento familiar.
Inscripción sobre la parte frontal del monumento familiar.

Solamente tres de los quince hijos de la familia del doctor Jules fueron enterrados en otro lugar fuera de San Jerónimo. Valentine (1855-1921), hermana de la Caridad de Otawa, reposa con sus compañeras en el lote comunitario en el cementerio de Nuestra Señora de Ottawa. Eugenio (1860-1946), inicialmente enterrado en Francia, fue enterrado en el cementerio de la Fraternidad Sacerdotal en Point-du-Lac en el año 2000. La más joven de la familia, Léonie, conocida como Ninette (1874-1950), fue inhumada en Campo Verano, en Roma.


Fotografía del monumento funerario de la familia Prévost en el cual están inscritos los nombres de los hermanos y hermanas del padre Eugenio.
Los nombres de los siete hermanos y hermanas del padre Prévost aparecen a un costado del monumento.

En la parte baja del monumento erigido sobre el lote familiar, se puede leer este extracto del evangelio según San Juan: “Aquel que come mi cuerpo tiene vida eterna. Yo lo resucitaré el último día”. Esta inscripción, sin duda sugerida por el própio fundador, nos recuerda que la espiritualidad eucarística del padre Prévost nació y se desarrolló en el seno de su familia.


El Seminario de Sainte-Thérèse

Charles-Joseph Ducharme (1786 – 1853), cura de la parroquia Sainte-Thérèse-de-Blainville, al norte de Montréal, ha abierto un pequeño colegio en su parroquia en 1825. Como la mayoría de los fundadores de los colegios clásicos de la provincia de Québec, él deseaba favorecer la educación francesa y católica, permitiendo a los jóvenes que lo desearan de orientarse hacia el sacerdocio. En 1841, Mgr Ignace Bourget, obispo de Montreal, transforma el colegio en seminario diocesano. Si bien estaba bajo la responsabilidad de los sacerdotes de la diócesis de Montréal, el Seminario adopta en 1850 el programa de enseñanza desarrollado por los Jesuitas, la Ratio studiorum, publicado por primera vez en 1598 y revisado en 1832.

Después de algunos meses en el Colegio de Montreal, dirigido por los Sulpicianos, el joven Eugène Prévost continúa su curso secundario en el Seminario de Sainte-Thérèse, donde él estudiará de 1873 a 1879. A 25 kilómetros de Saint-Jérôme, estaba el colegio clásico más próximo. Es primeramente hospedado por una familia Duchesne, para volverse luego pensionario.


Fotografía del Seminario Sainte-Thérèse de la época en la cual el padre Eugène Prévost ha hecho sus estudios.
El seminario de Sainte-Thérèse, construido en 1861, tal como aparecía en el tiempo donde el joven Eugène Prévost ha hecho sus estudios. ( foto: Sociedad de Historia y de genealogía de Mille Îles).

En octubre de 1881, momento en que Eugène estaba ya instalado en Europa, novicio en los Religiosos del Santo-Sacramento, un incendio destruye totalmente el Seminario, incluyendo los archivos, si bien ignoramos cuáles han sido los resultados escolares de Eugène Prévost durante este período de su vida. Nosotros sabemos sin embargo que él se ha inscripto, en noviembre de 1878, en la cofradía del Sagrado Corazón de Jesús en favor de las almas del purgatorio.

Es durante su estadía en el Seminario de Sainte-Thérèse que Eugène ha conocido su “experiencia de conversión”, al comienzo de 1877. De alumno distraído, él se ha convertido en un estudiante serio, y él ha comenzado a sentir en sí mismo el despertar de una vocación de convertirse en sacerdote, que no conducirá eventualmente a convertirse en fundador de dos nuevas congregaciones en la Iglesia, la Fraternidad Sacerdotal y les Oblates-de-Béthanie.


Fotografía actual del Seminario Sainte-Thérèse.
El edificio actual, reconstruido después del fuego de 1881 y varias veces agrandado, alberga hoy el Cégep Lionel-Groulx (Foto: wikipedia.org)

Luego del incendio de 1881, el seminario de Sainte-Thérèse es reconstruido e inaugurado a lo largo del otoño de 1883. Este permanecerá un colegio clásico hasta 1967, fecha en la cual este se transformará en colegio de enseñanza general y profesional (Cégep). Dos años más tarde, le será dado el nombre de uno de sus ilustres antiguos, el canónigo Lionel Groulx (1878-1967).ç.