Foto de archivos: Castillo de La Beuvrière

Padre Prévost: Vida y obra > Roma

Roma

En Roma... tras los pasos del padre Prévost
Sor Suzanne Allard, s.a.s.v.

Queridos amigos y amigas de Betania,

Como ustedes lo saben (cf. revista de sep-oct. 2016), trabajo actualmente en la redacción de la "Positio", documento que tiene por objetivo poner en evidencia las virtudes heroicas ejercidas por el padre Prévost durante su vida y cuyo reconocimiento le conducirá al título de Venerable.

Yo cumplo este trabajo bajo la dirección de un teólogo polaco, el padre Stanislas Joseph Kijas, franciscano conventual, responsable de la Causa en su fase romana. Debido a esto, debo efectuar estancias periódicas en Roma con el fin de reunirme con él. Es por ello que me encontraba en Roma en noviembre pasado. Dedicada a cumplir con mi trabajo, la inspiración me llevó a caminar siguiendo los pasos del padre Prévost, retrazando las épocas de su vida así como los lugares donde vivió en Roma.

Fotografía del padre Stanislas Joseph Kijas
El padre Stanislas Joseph Kijas,
responsable de la Causa en su fase romana.

El padre Prévost sentía un cariño particular por Roma ya que, no solamente allí realizó sus estudios en filosofía y en teología, sino que también fue el lugar de su ordenación sacerdotal. Por otra parte, él apreciaba Roma como sede de la cristiandad y por la presencia del Santo Padre. Sabemos que él estableció estrechos vínculos con cinco de ellos a lo largo de su vida, principalmente con León XIII, quien aprobó su proyecto de fundación, así como con aquel que sería San Pio X.

Es entonces con emoción que yo efectué este peregrinaje en los raros días de noviembre en los cuales el sol iluminaba el paisaje romano. ¡Es importante tener en cuenta que en Roma, noviembre es la temporada de lluvia!

Entonces, vengan conmigo, hace buen tiempo...¡caminemos tras los pasos del padre Prévost!

Primera etapa: la Pontificia Universidad Gregoriana del Colegio Romano
Lugar de sus estudios con miras a su ordenación sacerdotal

Inaugurado en 1584, el Colegio Romano fue fundado por Ignacio de Loyola para la formación de los jesuitas y de los jóvenes de las familias importantes de la época, bajo el modelo del Colegio del Rey de Paris. Más adelante, fue erigida la Pontificia Universidad por el Papa Gregorio XIII. El 4 de diciembre de 1873, por una decisión del Papa Pio IX, la universidad de los jesuitas tomó el nombre de Pontificia Universidad Gregoriana del Colegio Romano.

De acuerdo con los acontecimiento políticos y religiosos, el Colegio Romano se trasladó de edificios y de lugares geográficos. En la época del padre Prévost, estaba ubicado en el edificio que se conoce hoy como el Colegio Bellarmin, pasando por el Seminario.

Desde 1883 hasta 1886, el padre Prévost recibió de los jesuitas una sólida formación que desarrolló en él el hábito del pensamiento justo, del raciocinio correcto, de la claridad y el orden en todo. Él obtuvo brillantemente su doctorado en filosofía.

Instalados en la Plaza del Colegio Romano, evoquemos aquellos felices momentos de estudios a los cuales el padre Prévost "se entregó de corazón, porque en aquel momento, ¡su santidad estaba ahí!

Fotografía de la Pontificia Universidad Gregoriana del Colegio Romano
El Colegio Romano

Segunda etapa: la basílica de San Juan de Letrán, madre de todas las iglesias
Lugar de su ordenación sacerdotal

Construida hacia 320 por el emperador Constantino, la basílica de San Juan de Letrán es la catedral del Papa. Esta basílica es la primera en fecha y en dignidad de todas las iglesias del mundo.

Fotografía la basílica de San Juan de Letrán
La basílica de San Juan de Letrán

Decidí ir a esta basílica el 9 de noviembre, día de la gran fiesta de su dedicación. La dedicación permite celebrar, en comunión con la comunidad de creyentes del mundo entero, al sucesor de San Pedro, y dar gracias al Señor por el insigne favor de hacer en nosotros su morada!

No es sorprendente que esta basílica haya sido escogida para lo ordenación sacerdotal del Padre Prévost, el 4 de junio de 1887. ¡Ese día quedará grabado en su alma para siempre! ¡Cuántas gracias recibidas!

Feliz de estar allí para esta bella fiesta, agradecí al Señor por todas las gracias que Él acordó aquel día al padre Prévost. Oré también por el Papa Francisco, y por todos los sacerdotes del mundo.

Ahora, es su oportunidad, entren...tengan un momento de oración...

Fotografía del interior de la Basílica de San Juan de Letrán
Vista interior de la Basílica de San Juan de Letrán

Tercera etapa: la iglesia de San Claudio
Lugar de su primera misa

Fue al día siguiente de su ordenación que el padre Prévost celebró su primera misa en la iglesia de San Claudio. Yo me preguntaba por qué el Padre había celebrado su primera misa en esta iglesia.

Lo entendí todo cuando llegué a la iglesia y leí esta inscripción:

Fotografía de la placa exterior que identifica la iglesia de San Claudio
Inscripción indicativa en la entrada de la Iglesia de San Claudio

¡Era entonces la iglesia de su comunidad, los Padres del Santísimo Sacramento!

¡Emocionada, entré a la iglesia! En el mayor silencio, el Santísimo Sacramento estaba expuesto para la adoración de los fieles. Yo me uní a su oración con el corazón en la memoria de ese momento importante de la vida del padre Prévost.

Tengamos un momento en silencio ante este grande misterio de la Eucaristía tan querido por el corazón del padre Prévost...

Luego, percibí a la derecha un altar sobre el cual se encontraba una reliquia del cuerpo de San Pedro-Julián Eymard, fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento. Enseguida me arrodillé e imploré su bendición. El padre Prévost siempre mantuvo una gran veneración por el padre Eymard!

Fotografía de la reliquia del cuerpo de San Pedro-Julián Eymard, fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento
La reliquia del cuerpo de San Pedro-Julián Eymard

Cuarta etapa: el Vaticano y la Basílica de San Pedro
Lugares de encuentros determinantes para el padre Prévost

Como joven estudiante en Roma, el padre Prévost iba con frecuencia a la Basílica de San Pedro sin dudar que un día, encontraría en persona al mismo San Pedro, y no solamente uno, sino a cuatro de los cinco Papas que fueron sucesores de Pedro a lo largo de su vida.

El encuentro más importante fue aquel del 17 de febrero de 1901 con el Papa León XIII quien, por un Rescripto firmado el 11 de febrero, aprobaba su proyecto de fundación de dos congregaciones: la Fraternidad Sacerdotal y las Oblatas del Santísimo Sacramento (más adelante Oblatas de Betania). Ese fue un gran día que permaneció para el Fundador como el "de un ¡radios Pentecostés!"

Luego de la muerte de León XIII, sus sucesores continuaron apoyando al padre Prévost y sus obras sacerdotales: Pío X pagaría él mismo la casa que le pedirá fundar en Roma y lo alentaría para fundar una segunda casa; Benedicto XV le aseguraría su protección en los momentos difíciles; Pío XI le solicitaría escribir un volumen sobre la vocación sacerdotal. En conclusión, si la Guerra mundial impidiría al padre Prévost encontrar a Pío XII, aquel le motivaría y lo bendeciría al final de su vida.

Entonces, tras los pasos del padre Prévost, yo quise agradecer a cada uno de estos Papas que le otorgaron su confianza y su protección. Sus tumbas están dentro o bajo la Basílica de San Pedro, yo fui tumba par tumba y dediqué un momento a cada uno de estos Papas para agradecerles y pedirles su protección para las religiosas y los religiosos que continúan hoy la misión del padre Prévost.

Aquí están en orden cronológico, ¿Qué les dice a ustedes?

Fotografía del Papa León XIII
León XIII
Fotografía del Papa Pío X
Pío X
Photographie du pape Benoît XV
Benedicto XV
Photographie du pape Pie X
Pío XI
Photographie du pape Pie XII
Pío XII

Quinta etapa: el cenáculo de Santa Teresa de Jesús
Primer cenáculo de Roma (1904)

En 1904, el padre Prévost recibió del Papa Pío X la misión de fundar una casa en Roma y se comprometió a pagarla. Providencialmente, las Canónigas de San Juan de Letrán estaban queriendo vender su convento y capilla. El contrato fue firmado el 15 de diciembre de 1904, y el Cenáculo inaugurado el 5 de octubre de 1905.

Sin mucha demora, el Cenáculo comienzó a acoger no solamente a los sacerdotes de paso sino también a los sacerdotes con grandes dificultades en su vida personal.

Desafortunadamente, no queda ningún recuerdo físico de esta casa situada inicialmente en el número 12, vía San Martino al Macao (hoy vía San Martino della Battaglia) [Vía San Martín de la Batalla]. Yo recorrí a grandes pasos esta calle más de una vez, no hay ninguna huella del convento ni de la capilla. La calle antiguamente ancha, bordeada por árboles y grandes jardines, dio lugar a la Roma moderna. Una foto antigua permite tener una idea de ella.

Fotografía del Cenáculo de Santa Teresa de Jesús, primer Cenáculo de Roma (1904)
El cenáculo de Santa Teresa de Jesús

Incluso si la casa no existe más, la obra de la caridad sacerdotal llevada a cabo en este lugar subsiste eternamente. San Pablo lo dice en la primera carta a los Corintios, capítulo 13, versículo 8: La caridad nunca deja de existir.



Sexta y última etapa: el Cenáculo del Santo Rostro, Monte Mario
Segundo Cenáculo de Roma (1907)

El padre Prévost tenía el deseo de establecer un hogar sacerdotal fuera de Roma para los padres de edad avanzada, enfermos o incapacitados. Su deseo es afín al del Papa Pío X. Lo que estaba previsto de una parte y de otra, era la compra de una gran propiedad situada en el punto más elevado del Monte Mario. Diez hectáreas de terreno, en parte plantadas de viñas y un millar de árboles frutales, con vista sobre Roma y sobre el campo circundante. El precio de esta propiedad era muy elevado. Sin embargo, gracias al apoyo incomparable de la Providencia, la propiedad fue comprada y enteramente pagada el 31 de enero de 1907. Cuando el padre Prévost relató al Santo Padre la maravillosa historia de la ayuda de la Providencia, Pío X estaba sorprendido y no cesaba de repetir: ¿Usted lo ha pagado todo?

Como ustedes comprenderán, yo tenía muchos deseo de ver en qué se había convertido esta bella propiedad. Con la dirección de la casa, una búsqueda en internet me permitió constatar que se había convertido en una residencia turística con el nombre de Villa Tre Colli [villa entre las colinas].

Fotografía de la Villa Tre Colli
Villa Tre Colli

En una tarde soleada, me dirigí camino a ella. El Monte Mario hace ahora parte de la ciudad de Roma y se puede llegar en auto bus. Más de una hora de trayecto desde mi residencia. A mi llegada, exploré los alrededores, me informé y finalmente, encontré la entrada de la propiedad. Sí, es esa misma... un gran sendero bordeado de árboles conduce a la residencia, un parque hermoso la rodea. Yo avanzaba...maravillada!

Recorrí tranquilamente el sendero y descubro una vegetación exuberante y los vestigios de una vida que sin duda permitió a los sacerdotes acogidos en este lugar retomar sus fuerzas al mismo tiempo que aprovechaban de una naturaleza tan bella! Me aventuro a entrar en el pabellón central y el guardia del lugar me dice que la residencia es ahora un "condominio". ¡Cuántas transformaciones desde 1907! Una propiedad tan hermosa no podía ser destruida por la modernidad. Ella estuvo abierta a los sacerdotes en 1906 a 1965, ¡más de 60 años!

Admiren conmigo
este hermoso lugar,
lugar de tanta dedicación
hacia los sacerdotes vulnerable!



Vista frontal de la casa de los sacerdotes, fundada por el padre Eugenio Prévost, en Roma.
Vista del parque que rodea la casa de los sacerdotes, fundada por el padre Eugenio Prévost, en Roma.
Vista del sendero bordeado por árboles que conduce a la casa de los sacerdotes, fundada por el padre Eugenio Prévost, en Roma.

Paseémonos en silencio
por los senderos...
Respiremos ese perfume de caridad impregnado
en esta naturaleza tan bella
y que le da una dulzura incomparable...



Vista en perspectiva de la casa de los sacerdotes fundada por el padre Eugenio Prévost en Roma.
Vista en perspectiva de la casa de los sacerdotes fundada por el padre Eugenio Prévost en Roma.

Agradezcamos al Seño por haber puesto en el
corazón del padre Prévost
aquel gran fuego de amor por sus sacerdotes!
Demos gracias por este carisma que vive hoy
en sus dos familias religiosas
y en las personas asociadas.


Queridos amigos y amigas de Betania, aquí termina mi peregrinaje. ¡Fue una bella y buena experiencia! Les agradezco por haberme acompañado con el pensamiento, el corazón y la oración, leyendo este artículo.

Sólo me queda pedirles su oración por este gran trabajo de redacción que es la Positio,¡el cual desarrollo actualmente! Necesito fuerza y la luz del Espíritu Santo para llevar a buen puerto este importante trabajo para la Causa de beatificación y de canonización del padre Prévost. De antemano, les agradezco!



Frascati

En las revistas de marzo y junio de 2017, usted ha leído el relato de mi peregrinaje sobre los pasos del padre Prévost en Roma. Yo les había mismo invitado a hacerlo conmigo a través del pensamiento y de la plegaria.

He aquí que yo les vuelvo a hacer la misma invitación para otro peregrinaje sobre los pasos del padre Prévost, esta vez al exterior de Roma, más precisamente en Frascati, pequeña villa situada al sur de Roma. Este fuera el lugar elegido en 1901 por el padre Prévost para redactar las Constituciones de las dos comunidades que él acababa de fundar. ¡Usted comprende la importancia de este lugar!

¿Está usted listo? Invoquemos el espíritu… ¡y partamos!  Esta vez, necesitamos tomar el tren porque Frascati está a aproximadamente 30 kilómetros de Roma. El tren es agradable y durante los 30 minutos de trayecto, yo les hablo un poco de Frascati y de las motivaciones del padre Prévost.

Frascati es una pequeña ciudad de aproximadamente 21 000 habitantes que pertenece ahora a la gran Roma. Decimos que es la ciudad que le ha dado la mayor cantidad de papas a la iglesia, después de Roma. En los tiempos del padre Prévost, esta ciudad era un lugar donde residían las ricas familias romanas que han construido las bellas villas, entre ellas la majestuosa Villa Aldobrandini (entre 1598 y 1603) y su dependencia, la Villa Rasponi, situada sobre una colina vecina.

Grabado antiguo de la ciudad de Frascati
Frascati en el antiguo tiempo.

¿Como ha el padre Prévost conocido Frascati? ¿Por qué ha él elegido de ir allí para su trabajo de redacción?

Hay que saber que el padre Prévost ha permanecido en Frascati varias veces cuando formaba parte de la Congrégation du Très-Saint-Sacrement, porque los padres alquilaban la Villa Rasponi como casa de verano. La primera vez fue en 1884, cuando él era estudiante en Roma. Él ha regresado los años consecutivos, hasta 1887. Él apreciaba el aire puro y los magníficos paisajes de esta villa situada a 320 metros de altitud (1050 pies).

Es fácil de comprender que después de haber recibido la aprobación del papa León XIII por su proyecto de fundación, el padre Prévost haya deseado retirarse en la soledad para la redacción de las Constituciones de su Obra Sacerdotal. Él hizo el pedido de la Villa Aldobrandini y se le acordaría la pequeña casa al lado de la Villa Rasponi.  Él permanecería cinco semanas, del 20 de abril al 24 de mayo de 1901, con su hermana Léonie (Ninette).

Escuchémosle expresar su felicidad de volver a este lugar:

Hacía catorce años que yo no había vuelto a ver estos lugares llenos de encantos y de dulces recuerdos. ¡La naturaleza es grandiosa! Los bosques, las viñas, los campos de olivos, los pastizales con sus rebaños de ovejas, los conciertos de miles de pájaros, las flores, el hermoso sol, y el cielo azul con el viento en los grandes árboles, la soledad, la calma, la paz.1

Además, describe su instalación:

Nos acaban de abrir la casa. Hay una mesa y una mitad de cama. Tomamos un catre en la Villa Rasponi. La mujer de guardia nos presta sábanas, mantas y toallas, y media hora más tarde, nosotros teníamos dos habitaciones amuebladas (...) nos instalamos en nuestra soledad a la que la hemos llamado “el retiro de la paz.2

Finalmente, su estilo de vida:

Nosotros vivimos como solitarios, trabajando, rezando, cantando canticos con amor, contemplando y meditando. Nosotros no vemos a nadie y nadie nos ve. Nosotros nos congelamos a veces, comemos como los paisanos y bebemos el agua natural.3

Hemos descubierto en un emparrado, a siete minutos de nuestra residencia, una virgen en loza de Nuestra Señora del Buen Consejo. Vamos dos veces por día para rezar y cantar canticos.4

A la mañana, yo voy a dar la misa al castillo (la Villa Aldobrandini). Nosotros volvemos diciendo la primera decena de nuestro rosario. Trabajo activamente las Constituciones. Lleva mucho tiempo. Jesús me asiste. No pierdo un instante. La soledad me es toda una plegaria. Yo siento a Jesús cerca de mí.5

Al comienzo de mayo, él decide de ir cada mañana a la capilla de los Capuchinos (a 20 minutos de la casa) para revisar en la plegaria, delante de Jesús au Très Saint Sacrement, cada página de sus Constituciones: “Será como su sello colocado en un trabajo que Él mismo ha dirigido”. Y el 9 de mayo, el comienza sus piadosos peregrinajes a la capilla de los Capuchinos, de 9h15 a 12h45. Él se instala en el santuario, sobre el escalón del altar de Saint Joseph: “Yo olvidó la tierra y me sumerjo en Jesús”.6

Henos aquí ahora llegados a Frascati. El tren frena, ¿qué descubriremos del pasaje del Padre Prévost en esta villa, 118 años más tarde? ¿Podremos descubrir su pequeña casa al lado de la Villa Rasponi, admirar la Villa Aldobrandini y llegar a la más alta colina del Convento de los Capuchinos?

Fotografía de la estación de trenes en Frascati
La estación de la ciudad de Frascati.



  1. Georges LAPOINTE, El Padre Eugène Prévost, Paris, 1950, p. 146.
  2. IBID, p. 147-148.
  3. IBID, p. 147.
  4. Este cuadro de loza le ha sido otorgado por el Principe Aldobrandini. Actualmente
    se encuentra conservado en Montreal, en la residencia de la Fraternidad Sacerdotal.
  5. Georges LAPOINTE, El Padre Eugène Prévost, Paris, 1950, p. 147.
  6. Historia de las constituciones, Archivos de las Oblatas de Betania.